jueves, 5 de noviembre de 2009

Poesía y Penicilina

En tiempo de la era digital.

Se escribe poesía en una pizarra.

Poema de Luis Cernuda de la generación del 27 escrita en la pizarra del bar El Penicilino.

Si paseas por Valladolid cerca de la Catedral, la Iglesia de la Antigua y del Teatro Calderón te encontraras con el bar El Penicilino, fundado en 1860, su nombre viene de un extraño brebaje de vino dulce que sus antiguos dueños realizaron con una receta artesanal

Cuentan que por 1940 cuando se había comenzado a comercializar la penicilina un estudiante de Medicina se le ocurrió poner el nombre al tal vino. (Alexander Fleming obtuvo el premio Novel de Medicina en 1945).
Hoy se toma una variedad de vinos de misa o dulces con una zapatilla (mantecado de Portillo) Un pueblo de Valladolid . Los nostálgico de los locales con solera se mezclan con las generaciones más jóvenes para disfrutar; sobre todo de su terraza.


10 comentarios:

Naia Salud dijo...

Hay que integrar la sabíduria del pasado con la inovación de lo moderno. Es muy agradable, saber que pueden verse poemas escritos en la pizarra en un bar. Muy curioso y simpático, El Penicilino y La Penicilina.

Besos

DANDY dijo...

Gracia spor el comentario, saludos DANDY

J.Carlos dijo...

Fantástico descubrir esas viejas tabernas y locales que se mantienen intactas pese al paso del tiempo; y curiosa la coincidencia del poema de Cernuda.
Vino dulce y pastas, toda una tentación.
Abrazos

mi nombre es alma dijo...

Por fin una penicilina a la que no soy alérgica, y me refiero tanto a la bebida como a la poesía.

Un abrazo

Camy dijo...

Africa qué curioso. Estas cosas llenan de calor la cultura popular y tener un poema de Cernuda en el bar no es cosa de no envidiar.

¿Sabes que no conozco Valladolid? Cada entrada tuya me hace sentir un poco de culpa y un próximo proyecto de viaje.

Un beso

Raúl dijo...

Yo sería un buen parroquiano de un bar así. Seguro.

Franc dijo...

Africa, que dulce me ha caído tu post.
Mantecados del portillo!!! Diossss que recuerdos.
Las dos veces que tuve la oportunidad de pasar por Peñafiel, me detuve a comprar unas botellas de un vino de allí, el Protos y probé los mantecados del Portillo. Qué cosa más buena, por dios. Dos cajas me traje cada viaje.
Gracias por hacerme recordar tan magníficos sabores y tan buena tierra...
Un placer visitar tu blog.

Miguel Baquero dijo...

Me adhiero a tu principio que tan bien has expuesto en el margen derecho... no izquierdo, ¡maldita dislexia! Yo también creo que para decir las palabras de siempre sobre los debates de siempre hay ya muchos espacios, así que me apunto el camino hasta aquí.
Muchas gracias por el interés que mostraste.

Silencios dijo...

Vaya!!! Que escrito más dulce y celestial. Amén
No soy de vinos pero si paso por Valladolid, sin probar no me iré .....

Mis besos corazón, y mil gracias

salvadorpliego dijo...

Algún día me tocará pasear por esos lugares. Gracias por compartir.
Saludos.