Cuadro de Félix Cuadrado LomasEran los años sesenta en unos pueblos de nuestra España, de nuestra España mas profunda.
Desde un pueblo de tierra de pinares donde la resina y el piñón es algo cotidiano a tierra de campos; un hombre mi abuelo Marcial, con su cara curtida y unas arrugas profundas, recorre el camino.
¡Todo el día ¡
Tardaba en recorrer lo que hoy en una hora en coche.
Su llegada a mi pueblo en tierra de campos donde se habían ido a vivir sus dos hijas, era un momento fascinante.
La imagen de mi abuelo con su carreta llena de piñas, tirado por una mula, significaba para nosotros sus nietos un día de fiesta.
Llegaba el invierno y mi abuelo nos traía piñas para encender la cocina bilbaina y la gloria (sistema de calefacción utilizado en castilla desde la edad media)
Todos los nietos recordamos con fascinación las historias que nos contaba el abuelo Marcial, sentados en sus rodillas, mientras jugábamos con el rabo de su boina, al calor de la lumbre baja calentando nuestras manos y merendando pan con vino y azúcar .






