miércoles, 3 de noviembre de 2010

En el supermercado



¡Estás preciosa!

Y un sudor frió le mojó el cuello, ¡hace tanto tiempo que no se lo dicen, mirándola a los ojos!
Tumbada en el sofá con ese pijama comprada en el mercadillo, que aun la hace más gorda, toma un yogur desnatada, mientras en TV, mira a esas mujeres tan perfectamente operadas.
¿Ella nunca será así de deseada?

Se ha comprado un lápiz de labios que le da un tono rosada, Elvira tiene una mueca sensual; hace días que ese hombre la espera en el banco de madera que está cerca de su casa.
Sale a la compra al supermercado del barrio y él la sigue, al principio, no se dio cuenta hasta que el día que fue a la pescadería, la estaba esperando a la salida; vestía pantalón vaquero, playeros y camisa de cuadros, gafas de montura; y una planta imponente, pensó - ¿será un parado de larga duración, como yo?,
Fue el día que saliendo del supermercado, le vio salir tras ella con una botella en la mano, sintió una desazón extraña, el desconocido la había estado siguiendo durante toda la compra, se sentía fea, mientras miraba la lista que siempre llevaba para no comprar ningún producto que le hiciera engordar; eso era lo que ella pensaba; que su marido la veía gorda, por eso, ese desprecio con que la trataba.
El día que el hombre del supermercado, le guiñó un ojo, cuando se agachaba para meter la leche desnatada en el carro de la compra, se sintió tan entusiasmada, que aceptó el papel que llevaba escrito su número de teléfono, - “quiero tomar un café contigo”.
Si te digo que te quiero, es que te quiero, mujer de poca fe,- le dijo al día siguiente en el café, llevo año y medio detrás de ti. Y estas preciosas.
Elvira se estaba empezando a sentir mejor, incluso con el pijama tan hortera.
África

20 comentarios:

Mari Carmen dijo...

Siempre hay alguien para quien somos preciosa :) Y es un alivio, sí.

Un abrazo

Raúl dijo...

La suerte te espera en el sitio menos esperado. En el súper, por ejemplo.

Cesar dijo...

Es lo peligroso de la situación. Cuando se esta tan blanca, un rayo de sol nos pone morenos..

Marisol dijo...

Hay situaciones que son increíbles, dignas para hacer de ellas una película. Bonito relato.
Te dejo muchos saludos berlineses.

Camy dijo...

Lo que realmente nos afea es la falta de confianza y además sí el marido te hunde...
Hemos de mirarnos y vernos guapas nosotras mismas y después los demás nos ven maravillosas.
P.d. (No siempre se tiene la suerte de ligar en el super) jeje.
Un besazo

Yo dijo...

Uy No veas como se le va a subir la auto estima a Elvira, si a veces lo que nos hace falta es una palabra bonita.
besos

Belén dijo...

Pues si, guapa, la belleza está siempre en el interior...

Besicos

mi nombre es alma dijo...

Y es que el pijama no hace a la mujer.

Mateo dijo...

Saludos, África.
Agradezco tu visita y el que hayas comentado en mi rincón bloguero.
De lo que me dices si el cartel de la Escuela Pública es de M. Sierra, lo desconozco, se lo vi a otra bloguer y lo tomé porque me gustó y comparto su mensaje.
En cuanto a tu relato, también me ha gustado,y me pareció corto; esa historia da para mucho más...es que a la soledad se la viste con pijamas de mercadillo y se vuelve más soledad cada día. Por eso hay que salir a que nos atrape algún rayo de sol y de esperanza.
Un abrazo

Tom/Shine. dijo...

Hey, linda historia. Me ha dado una gran idea. Gracias!
Hare Krishna!

Miguel Baquero dijo...

Aunque tardemos en encontrarlo, a veces toda la vida, hay que pensar que siempre hay alguien a quien le gustamos como somos

Nazaríes dijo...

Linda historia,y mil gracias por su visita.

Pmartimor dijo...

Nunca logré ligar con la cajera del Super que me gustaba :)) ... me gustan las historietas que acaban felizmente
Un abrazo
Pablo.

La Zarzamora dijo...

Sí, todo cambia.
Hubo un tiempo en que dormía hasta con pijama, pero ya no.

Supongo que cualquier lugar es bueno para que a uno le hagan sentirse bien.

Un beso, Africa.

J.Carlos dijo...

Dicen que no se hizo la miel para la boca del asno, hay muchas mujeres de miel que son despreciadas e ignoradas, menos mal que algunas veces aparece alguien que aprecia lo que otros imbéciles desprecian.
Sois todas preciosas, ¡qué demonios!.
Un beso

Mayte_DALIANEGRA dijo...

¡Hola, África querida! Pensaba que apenas entrabas, pero veo que, afortunadamente, estaba equivocada. La que ando a salto de mata soy yo, porque me están rematando ya las obras de mi casa nueva y voy falta de tiempo siempre, intento leer a la gente o, al menos, devolver lecturas para no quedar de ingrata, y me cuesta encontrar tiempo.

Pero siempre es grato visitar a los amigos de siempre, a aquéllos con los que nos unen lazos de cariño porque su interior exhala belleza, como es tu caso, mi querida niña.

Y sobre tu relato, pues me resulta entrañable, por tu particular y cálida forma de escribir, y familiar, porque casos así los hay a patadas, hablando vulgarmente. Personas que se minusvaloren a causa de terceros, (generalmente por culpa de sus parejas o seres muy cercanos), hay todas las que quieras encontrar. Por desgracia, la gente no se da cuenta del daño que pueden hacer unas palabras inadecuadas y de cómo podemos generar sufrimiento por infravalorar a otro ser. Por eso, cuando esa persona, acomplejada por sus familiares o allegados, comprueba cómo otros la valoran en su justa medida, cobra para ella otra dimensión la vida.

Te dejo con un beso enorme, mi muy querida África, y con mis mejores deseos para este finde. Disfruta y sé felix, cariño.

Mercedes Cardona dijo...

MIS PENSAMIENTOS. MERCE CARDONA.

Dice. gracias por pasar a leerme, me hace ilusión. He pasado por tu blogs, todo es precioso, bonitos relatos, sigue asi.

Besos

Tesa dijo...

Si a mí me sigue un desconocido desde el supermercado, llamo a la Guardia Civil.
Que una no tiene costumbre de esas novelas románticas en primera persona.

Saludos.

merak dijo...

yo también quiero tomar un café contigo!!!!
besos

J.M. Ojeda dijo...

¡Hola Africa!
Es verdad que aveces, solo aveces, nos asaltan situaciones comprometidas, e interesantes por su contenido.
Un contenido del que el ser humano anda con poco, sí, el cariño, la mirada, el mimo, la valoración exterior sin exceso, que la interior, por muy bonita que sea, como que se ve lo que se quiere...
En fin un relato el suyo, muy apropiado para sacar la tertulia.

Saludos de J.M. Ojeda