
Se había dejado el pelo largo, aunque ella sabía que le favorecía más el pelo corto.
Después de cuatro o quizá fueron cinco las parejas con las que había compartido su vida, su última pareja diez años mas joven que ella, estaba llegando a su fin.
Aquella mujer de aspecto frágil que paseaba por la playa le llamó la atención a Carmen.
Nunca se había planteado que fuera bisexual, pero la relación que nació entre esas dos mujeres, era algo más, tampoco era enamoramiento; pero desde el día que paseando por la playa escuchó que la gritaban en un tono cargado de asco “Si te vieras lo ridícula que estas con ese sombrero” mientras Sara se metía los pies en el mar para limpiar la arena.
¿Porque me tiene que tratar con tanta brusquedad? Dijo Sara moviendo los labios.
¿Tengo que tomar una decisión? _ Me está destruyendo.
Esto se lo repetía en la últimas vacaciones, Ya no era la muchacha que Víctor la conquistó en las fiestas del pueblo donde ella pasaba sus vacaciones.
Ahora madre de dos hijos varones, ella se siente con otros encantos.
El aire que entraba por su nariz la resonaba en su espalda, Víctor dormía.Sara pensaba, siempre pensaba, se tapó su cuerpo desnudo con las sabanas y pensó que era hermoso saber que Carmen estaba marcando su número de teléfono móvil para enviarla un mensaje.
“Si las estrellas fueran mías te regalaría una”
Un beso Carmen.
África