lunes, 28 de septiembre de 2009

Llegó otro otoño.




Llegó otro otoño.

Lucia camina con su MP3 repasando las clases de Ingles, hacia el centro de idiomas, desde la avenida Gaudí dejando atrás el templo de la Sagrada Familia, ya ve el hospital de Sant Pau, recuerda el nombre del arquitecto Montaner que construyo esa maravillosa obra del modernismos catalán.
Las primeras hojas movidas por el viento ya están en suelo, en la calle Maria Claret reconoce aparcado el coche de su novio, es tan antiguo que todavía lleva la matricula sin la señalización europea.
Se agacha al suelo y escoge una de las primeras hojas de este otoño recién estrenado.
_ ¡Las primeras hojas ¡

Y con delicadeza como si estuviera acariciando los labios de su amado, retira el limpia parabrisas del cristal toca la goma ya desgastado por las lluvias y coloca la hoja pegándola en el lado del conductor, la cambia varias veces de posición antes de colocarla con la certeza de que él se de cuenta que no ha sido el viento quien la deposito ahí.
Sino ella con pasión para dedicarle un otoño distinto.
Sigue caminando bajo las miradas de las personas que le han visto colocar algo en un coche y con la duda si él se dará cuenta.

5 comentarios:

Josep Julián dijo...

No sé si es un gesto con demasiada sutileza para que el otro lo note. Cosas de la psique.
Un abrazo.

Robërto Loigar dijo...

¡Las primeras hojas!
Trofeos de un premio que llega, de historias que escribir.

Guardaré algunas en cofre, seguro tienen algo que decir.

Camy dijo...

¡Mira que si veo yo ese coche! Tus paseos son mi camino.
Es bonito que dejes señales...y hermoso será que las encuentre y comprenda...
Un besito

mi nombre es alma dijo...

Si no se da cuenta es un tonto (sonrío).

Raúl dijo...

El otoño,... una estación de poetas. Queda claro.